SEXTA


DOMINGO


VERSÍCULO INTRODUCTORIO






O bien:




HIMNO






2.- Extíngue flammas lítium,

aufer calórem nóxium,

confer salútem córporum,

verámque pacem córdium.


3.- Præsta, Pater piíssime,

Patríque compar Únice,

cum Spíritu Paráclito

regnans per omne sǽculum. Amen.



Rector Todopoderoso y Dios verdadero,

que, moderando los sucesos,

envuelves de esplendores la alborada,

y el mediodía como de fuego.


Extingue las discordias apasionadas,

y aparta el calor enojoso,

concede a los cuerpos la salud,

y tu paz auténtica a las almas.


Concédenoslo Padre misericordioso,

que con tu Hijo Unigénito

y el Espíritu Paráclito,

reinas por los siglos de los siglos. Amén.




O bien:






2.- Líbranos del ardor de la discordia, / del calor de este fuego pernicioso,

da salud a los cuerpos fatigados, / y la paz verdadera a nuestras almas.


3.- Gloria a ti, Padre santo omnipotente, / y a Jesús, Redentor del universo,

al Espíritu, vida de los hombres, / que en todo lugar reináis y tiempo. Amén.



SALMODIA


ANT.:




Salmo 117


1 Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

2 Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

3 Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

4 Digan los fieles del Señor:

eterna es su misericordia.

5 En el peligro grité al Señor,

y me escuchó poniéndome a salvo.

6 El Señor está conmigo: no temo;

¿qué podrá hacerme el hombre?

7 El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

8 Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

9 mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los jefes.

10 Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé;

11 me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé;

12 me rodeaban como avispas, /

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

13 Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

14 El Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

15 Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

“La diestra del Señor es poderosa, /

16 la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa”.

17 No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

18 Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

19 Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

20 Esta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

21 –Te doy gracias, porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

22 La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

23 Es el Señor quien lo ha hecho

ha sido un milagro patente.

24 Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

25 Señor, danos la salvación,

Señor, danos prosperidad.

26 –Bendito el que viene en nombre del Señor, /

os bendecimos desde la casa del Señor;

27el Señor es Dios: él nos ilumina.

–Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

28 Tú eres mi Dios, te doy gracias,

Dios mío, yo te ensalzo.

29 Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.



ANT.:





LECTURA BREVE I Ga 6,7b-8

Lo que uno siembre, eso cosechará. El que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.


Sal 118,89a.90a

V. Tu palabra, Señor, es eterna.

R. Tu fidelidad de generación en generación.



LECTURA BREVE II Rm 8,26

El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.


Sal 118,169

V. Que llegue mi clamor a tu presencia, Señor.

R. Con tus palabras dame inteligencia.



LECTURA BREVE III Rm 8,22-23

Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.


Sal 102,2.4

V. Bendice alma mía, al Señor.

R. Él rescata tu vida de la fosa.



LECTURA BREVE IV Dt 10,12

¿Qué es lo que te exige el Señor tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.



ORACIÓN Se toma del Domingo correspondiente

R. Amén.


VERSÍCULO FINAL






CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS


V. Que por la misericordia de Dios las almas de los fieles difuntos descansen en paz.


R. Amén.