SEXTA


MARTES


VERSÍCULO INTRODUCTORIO






O bien:




HIMNO




2.- Extíngue flammas lítium,

aufer calórem nóxium,

confer salútem córporum,

verámque pacem córdium.


3.- Præsta, Pater piíssime,

Patríque compar Únice,

cum Spíritu Paráclito

regnans per omne sǽculum. Amen.



Rector Todopoderoso y Dios verdadero,

que, moderando los sucesos,

envuelves de esplendores la alborada,

y el mediodía como de fuego.


Extingue las discordias apasionadas,

y aparta el calor enojoso,

concede a los cuerpos la salud,

y tu paz auténtica a las almas.


Concédenoslo Padre misericordioso,

que con tu Hijo Unigénito

y el Espíritu Paráclito,

reinas por los siglos de los siglos. Amén.




O bien:





2.- Con cuya luz clarísima, / tanto esplendor de gracia

fulgores lanza, brilla el sol, / y purifica el corazón.


3.- Cantemos gloria al Señor, / al Hijo Unigénito,

que con el Padre Creador, / es uno en el Espíritu. Amén.


SALMODIA


ANT.: Mi alma * tiene sed del Dios vivo Cf. Sal 41,3

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Salmo 41–42


2 Como busca la cierva corrientes de agua,

así mi alma te busca a ti, Dios mío;

3 tiene sed de Dios, del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

4 Las lágrimas son mi pan, noche y día, /

mientras todo el día me repiten:

“¿Dónde está tu Dios?”.

5 Recuerdo otros tiempos,

y desahogo mi alma conmigo:

cómo marchaba a la cabeza del grupo

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta.

6 ¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

“Salud de mi rostro, Dios mío”

7 Cuando mi alma se acongoja te recuerdo,

desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor.

8 Una sima grita a otra sima

con voz de cascadas:

tus torrentes y tus olas

me han arrollado.

9 De día el Señor me hará misericordia,

de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida.

10 Diré a Dios: “Roca mía, ¿por qué me olvidas? /

¿por qué voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?”.

11 Se me rompen los huesos,

por las burlas del adversario;

todo el día me preguntan:

“¿Dónde está tu Dios?”.

12 ¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

“Salud de mi rostro, Dios mío”.

* * *

1 Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa, /

contra gente sin piedad,

sálvame del hombre traidor y malvado.

2 Tú eres mi Dios y protector:

¿por qué me rechazas?

¿por qué voy andando sombrío,

hostigado por mi enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad:

que ellas me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada.

4 Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío.

5¿Por qué te acongojas, alma mía,

por qué te me turbas?

Espera en Dios, que volverás a alabarlo:

“Salud de mi rostro, Dios mío”.


ANT.: Mi alma tiene sed del Dios vivo

¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?



LECTURA BREVE I Pr 3,13-15

Dichoso el que encuentra sabiduría, el que alcanza inteligencia: adquirirla vale más que la plata, y su renta más que el oro; es más valiosa que las perlas, ni se le comparan las joyas.


Sal 50,8

V. Te gusta un corazón sincero.

R. En mi interior me inculcas sabiduría.



LECTURA BREVE II 1 Co 12,12-13

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.


Cf. Jn 17,11.23

V. Padre santo, guárdanos en tu nombre.

R. Para que seamos perfectamente uno.



LECTURA BREVE III Dt 15,7-8

Si hay entre los tuyos un pobre, un hermano tuyo, en una ciudad tuya, en esa tierra tuya que va darte el Señor, tu Dios, no endurezcas el corazón ni cierres la mano a tu hermano pobre. Ábrele la mano y préstale a la medida de su necesidad.


Sal 9,38

V. Señor, tú escuchas los deseos de los humildes.

R. Les prestas oído y los animas.



LECTURA BREVE IV Dt 30,11.14

El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.


Sal 118,105

V. Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

R. Luz en mi sendero.



ORACIÓN

Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.



R. Amén.


VERSÍCULO FINAL






CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS


V. Que por la misericordia de Dios las almas de los fieles difuntos descansen en paz.


R. Amén.