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LAUDES


DOMINGO


VERSÍCULO INTRODUCTORIO




O bien




HIMNO





2.- Preco diéi iam sonat,

noctis profúndæ pérvigil,

noctúrna lux viántibus

a nocte noctem ségregans.


3.- Hoc excitátus lúcifer

solvit polum calígine;

hoc omnis errónum chorus

vias nocéndi déserit.


4.- Hoc nauta vires cólligit

pontíque mitéscunt freta;

hoc, ipse Petra Ecclésiæ,

canénte, culpam díluit.


5.- Iesu, labántes réspice

et nos vidéndo córrige;

si réspicis, lapsus cadunt

fletúque culpa sólvitur.


6.- Tu, lux, refúlge sénsibus

mentísque somnum díscute;

te nostra vox primum sonet

et vota solvámus tibi.


7.- Sit, Christe, rex piíssime,

tibi Patríque glória

cum Spíritu Paráclito,

in sempitérna sǽcula. Amen.



TRADUCCIÓN

Creador eterno del universo,

que rigiendo el día y la noche,

señalas a los tiempos su tiempo,

con el fin de aliviar el cansancio.



Suena ya el canto temprano del gallo,

centinela fiel de la noche;

ya despierta la luz para los caminantes,

distinguiendo entre sí cada vigilia.


Con él, encolerizado lucifer, se disuelven

las sombras de la noche sobre la tierra,

con él, se abandonan todos los errores

y la multitud de los caminos de la maldad.


Con él, el marino recobra sus fuerzas,

y el mar suaviza sus olas;

con él, Pedro, la Piedra de la Iglesia,

repara llorando sus culpas.


Míranos, Señor, vacilantes,

y que tu mirar nos conforte;

pues a tu vista se evitan los pecados,

y se borran con lágrimas las culpas.


Brille tu luz, Señor, sobre nosotros,

para que se desvanezca nuestro sueño,

y, conforme a lo que te prometimos,

resuenen ya para ti, nuestras alabanzas.


Gloria a Cristo, Rey clementísimo,

a ti y también al Padre,

con el Espíritu Paráclito,

por los siglos sin término. Amén.



O bien:




2.- Resucita, Señor, junto contigo, / nuestras almas para la eterna vida;

de la muerte segunda liberados, / nuestros cuerpos también para ti, vivan.


3.- Cuando vengas en gloria ,sobre nubes,/ a tu encuentro salgamos, Jesucristo,

y reinemos, de todo pueblo y lengua, / vencedores contigo por los siglos.


4.- Nuestro cuerpo mortal se transfigure, / contemplando la gloria de tu rostro;

y veamos en él a Dios el Padre, / pues tú eres su resplandor glorioso.


5.- Sea nuestro cantar en este día, / una sola alabanza de tu Nombre,

y vivamos en paz y acción de gracias,/ por tu inmensa bondad hacia los hombres.


6.- Hoy nos llamas, Jesús, hacia tu mesa, / para darnos el pan de tu Palabra,

y, formados por ella como hermanos, / admitirnos al signo de tu Alianza.


7.- A ti damos la gloria, Jesucristo, / que de entre los muertos resurgiste,

a tu Padre y al Espíritu Santo, / por los siglos y siglos infinitos. Amén.


SALMODIA


ANT. 1:



Salmo 92


[1 El Señor reina, vestido de majestad,]

el Señor, vestido y ceñido de poder:

así está firme el orbe y no vacila.

2 Tu trono está firme desde siempre,

y tú eres eterno.

3 Levantan los ríos, Señor, /

levantan los ríos su voz,

levantan los ríos su fragor;

4 pero más que la voz de aguas caudalosas, /

más potente que el oleaje del mar,

más potente en el cielo es el Señor.

5 Tus mandatos son fieles y seguros, /

la santidad es el adorno de tu casa,

Señor, por días sin término.


Se repite la antífona


ANT. 2:




Salmo 3


2 Señor, cuántos son mis enemigos,

cuántos se levantan contra mí;

3 cuántos dicen de mí:

“Ya no lo protege Dios”.

4 Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria,

tú mantienes alta mi cabeza.

5 Si grito invocando al Señor,

él me escucha desde su monte santo.

6 Puedo acostarme y dormir y despertar:

el Señor me sostiene.

7 No temeré al pueblo innumerable

que acampa a mi alrededor.

8 Levántate, Señor,

sálvame, Dios mío:

tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla,

rompiste los dientes de los malvados.

9 De ti, Señor, viene la salvación

y la bendición sobre tu pueblo.


Se repite la antífona


ANT. 3:




Salmo 29


[2 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado]

y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. /

3 Señor Dios mío, a ti grité,

y tú me sanaste.

4 Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

5 Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

6 su cólera dura un instante,

su bondad, de por vida;

al atardecer nos visita el llanto,

por la mañana, el júbilo.

7 Yo pensaba muy seguro:

“No vacilaré jamás”.

8 Tu bondad, Señor, me aseguraba

el honor y la fuerza;

pero escondiste tu rostro,

y quedé desconcertado.

9 A ti, Señor, llamé,

supliqué a mi Dios:

10 “¿Qué ganas con mi muerte,

con que yo baje a la fosa?

¿Te va a dar gracias el polvo,

o va a proclamar tu lealtad?

11 Escucha, Señor, y ten piedad de mí,

Señor, socórreme”.

12 Cambiaste mi luto en danzas,

me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;

13 te cantará mi alma sin callarse,

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.


Se repite la antífona


ANT. 4:

Semana impar




Cántico AT 47

Dn 3,52-57

52 Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,

a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, santo y glorioso,

a él gloria y alabanza por los siglos.

53 Bendito eres en el templo de tu santa gloria,

a ti gloria y alabanza por los siglos.

54 Bendito eres sobre el trono de tu reino,

a ti gloria y alabanza por los siglos.

55 Bendito eres tú, /

que, sentado sobre querubines, sondeas los abismos,

a ti gloria y alabanza por los siglos.

56 Bendito eres en la bóveda del cielo,

a ti honor y alabanza por los siglos.

57 Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.


Se repite la antífona


ANT. 4:

Semana par



Cántico AT 48

Dn 3,57-88.56

57 Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

58 Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

59 cielos, bendecid al Señor.

60 Aguas del espacio, bendecid al Señor;

61 ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

62 Sol y luna, bendecid al Señor;

63 astros del cielo, bendecid al Señor.

64 Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

65 vientos todos, bendecid al Señor.

66 Fuego y calor, bendecid al Señor;

67 fríos y heladas, bendecid al Señor.

68 Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

69 témpanos y hielos, bendecid al Señor.

70 Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

71 noche y día, bendecid al Señor.

72 Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

73 rayos y nubes, bendecid al Señor.

74 Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

75 Montes y cumbres, bendecid al Señor;

76 cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

77 Manantiales, bendecid al Señor;

78 mares y ríos, bendecid al Señor.

79 Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

80 aves del cielo, bendecid al Señor.

81 Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

82 Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

83 bendiga Israel al Señor.

84 Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

85 siervos del Señor, bendecid al Señor.

86 Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

87 santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

88 Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

56 Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.


Se repite la antífona


ANT. 5:




Salmo 146


1 ¡Aleluya!

Alabad al Señor, que la música es buena,

nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

2 El Señor reconstruye Jerusalén,

reúne a los deportados de Israel,

3 él sana los corazones destrozados,

venda sus heridas.

4 Cuenta el número de las estrellas,

a cada una la llama por su nombre.

5 Nuestro Señor es grande y poderoso,

su sabiduría no tiene medida.

6 El Señor sostiene a los humildes,

humilla hasta el polvo a los malvados.

7 Entonad la acción de gracias al Señor,

tocad la cítara para nuestro Dios:

8 que cubre el cielo de nubes,

preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,

para los que sirven al hombre;

9 que da su alimento al ganado,

y a las crías de cuervo que graznan.

10 No aprecia el vigor de los caballos,

no estima los jarretes del hombre:

11 el Señor aprecia a sus fieles,

que confían en su misericordia.


Salmo 147


12 Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

13 que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

14 ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina;

15 él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

16 manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

17 hace caer el hielo como migajas

y con el frío congela las aguas;

18 envía una orden, y se derriten,

sopla su aliento, y corren.

19 Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

20 con ninguna nación obró así

ni les dio a conocer sus mandatos. ¡Aleluya!


Se repite la antífona



LECTURA BREVE I Ap 7,10.12

¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


LECTURA BREVE II Ez 36,25-27

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos.


LECTURA BREVE III Ez 37,12b-14

Así dice el Señor: “Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago”. Oráculo del Señor.


LECTURA BREVE IV 2 Tm 2,8.11-13

Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.



RESPONSORIO BREVE I




O bien:





RESPONSORIO BREVE II




O bien:





ANT. BENEDICTUS Se toma del domingo correspondiente del tiempo ordinario


Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

porque irás delante del Señor,

a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.


Se repite la antífona


SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN CONCLUSIVA Se toma del domingo correspondiente del tiempo ordinario


VERSÍCULO FINAL




O bien: