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Laudes3

TIEMPO PASCUAL
LAUDES


MIÉRCOLES


VERSÍCULO INTRODUCTORIO



O bien:




HIMNO




2.- Cum Rex ille fortíssimus,

mortis confráctis víribus,

pede concúlcans tártara,

solvit caténa míseros.


3.- Ille quem clausum lápide,

miles custódit ácriter,

triúmphans pompa nóbili,

victor surgit de fúnere.


4.- Inférni iam gemítibus,

solútis et dolóribus,

quia surréxit Dóminus,

respléndens clamat ángelus.


5.- Esto perénne méntibus

paschále, Iesu, gáudium,

et nos renátos grátiæ

tuis trúmphis ággrega.


6.- Iesu, tibi sit glória,

qui morte victa prǽnites,

cum Patre et almo Spíritu,

in sempitérna sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Ya brilla la luz de la aurora y resuenan en el aire las alabanzas; el mundo exulta de gozo y el infierno brama y gime. 2.- Cuando el Rey poderosísimo, quebradas las fuerzas de la muerte, aplasta con su pie al infierno y rompe las cadenas a los justos. 3.- Aquél a quien custodian los soldados, junto a la piedra que sella el sepulcro, hoy se alza noble y magnífico, triunfante sobre la tumba. 4.- Se acabaron ya los llantos del infierno, y también sus dolores, porque un ángel resplandeciente de luz, proclama que el Señor ha resucitado. 5.- Sé tú, Jesús, para nuestras almas, el gozo perenne de la Pascua, y, dígnate hacernos partícipes de tu triunfo, a quienes hemos renacido de la gracia. 6.- A ti, Señor, toda la gloria, que resucitaste entre los muertos, con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos infinitos. Amén.


O bien:




2.- Pues Cristo, Rey poderoso,

en lucha con las tinieblas;

triunfó de muerte y pecado,

rompiendo el poder del diablo.



3.- Tendido bajo la piedra,

guardado por los soldados;

Jesús, Varón de dolores,

surgió triunfal del sepulcro.



4.- ¡Oh, Pascua, día sagrado,

que elevas al mundo en gloria,

mañana de luz hermosa,

victoria de los creyentes!



5.- Hosanna, poder y gloria,

a Cristo Resucitado,

alabe la tierra nueva,

al Padre y al Santo Espíritu. Amén.



O bien:



2.- Quæ te vicit cleméntia,

ut ferres nostra crímina,

crudélem mortem pátiens,

ut nos a morte tólleres.



3.- Inférni claustra pénetrans,

tuos captívos rédimens;

victor triúmpho nóbili

ad dextram Patris résidens?



4.- Ipsa te cogat píetas,

ut mala nostra súperes

parcéndo, et voti cómpotes

nos tuo vultu sáties.



5.- Tu esto nostrum gáudium,

qui es futúrus prǽmium;

sit nostra in te glória

per cuncta semper sǽcula. Amen.


TRADUCCIÓN

1.- Oh Jesús, redentor nuestro, nuestro amor y nuestro deseo, que siendo el Artífice divino del mundo, te encarnaste al llegar la plenitud de los tiempos. 2.- ¿Qué bondad te venció para cargar con nuestras culpas y padecer una muerte ignominiosa, librándonos a nosotros de ella? 3.- Penetrando en las estancias del infierno, redimiste a tus siervos cautivos, y ahora, después de tan noble triunfo, estás sentado, victorioso, a la derecha del Padre. 4.- Te pedimos, que te sientas urgido por tu amor a perdonar benignamente los pecados de los que anhelamos ser saciados algún día con la contemplación de tu rostro. 5.- Tú eres, Señor, nuestra alegría y el premio que en un futuro esperamos; sea para ti nuestra gloria y alabanza, por todos los siglos. Amén.


O bien:



2.- Hoy brillan sus cinco llagas,

más puras que el mismo sol;

cantan de gozo los mártires,

por el triunfo del Señor.



3.- Hoy entra el Rey a los cielos,

el Siervo que aquí sufrió;

los ángeles lo reciben,

llévanlo al trono de Dios.



4- Ábranse, puertas eternas,

ábranse de par en par;

cante el coro de los santos,

batiendo palmas de paz.



5.- Gloria al Padre en los cielos,

y a su derecha el Señor;

con el Espíritu Santo,

por toda la eternidad. Amén.



SALMODIA


ANT. de los tres primeros salmos, que se cantan seguidos, bajo este único modo:




Salmo 96


1 El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

2 Tiniebla y Nube lo rodean,

Justicia y Derecho sostienen su trono.

3 Delante de él avanza fuego

abrasando en torno a los enemigos;

4 sus relámpagos deslumbran el orbe,

y viéndolos, la tierra se estremece;

5 los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra.

6 Los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria;

7 los que adoran estatuas se sonrojan,

y los que ponen su orgullo en los ídolos.

Ante él se postran todos los dioses:

8 o oye Sión, y se alegra.

Se regocijan las ciudades de Judá

por tus sentencias, Señor;

9 porque tú eres, Señor, /

altísimo sobre toda la tierra,

encumbrado sobre todos los dioses.

10 El Señor ama al que aborrece el mal, /

protege la vida de sus fieles

y los libra de los malvados.

11 Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

12 Alegraos, justos, con el Señor,

celebrad su santo nombre.



Salmo 35


2 El malvado escucha en su interior

un oráculo del pecado:

“No tengo miedo a Dios

ni en su presencia”.

3 Porque se hace la ilusión de que su culpa

no será descubierta ni aborrecida.

4 Las palabras de su boca son maldad y traición,

renuncia a ser sensato y a obrar bien;

5 acostado medita el crimen, /

se obstina en el mal camino,

no rechaza la maldad.

6 Señor, tu misericordia llega al cielo,

tu fidelidad hasta las nubes,

7 tu justicia hasta las altas cordilleras,

tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales

8 ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!

Los humanos se acogen a la sombra de tus alas, /

9 se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias:

10 porque en ti está la fuente viva

y tu luz nos hace ver la luz.

11 Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

tu justicia, con los rectos de corazón;

12 que no me pisotee el pie del soberbio

que no me eche fuera la mano del malvado.

13 Han fracasado los malhechores,

derribados, no se pueden levantar.



Salmo 56


2 Misericordia, Dios mío, misericordia,

que mi alma se refugia en ti;

me refugio a la sombra de tus alas

mientras pasa la calamidad.

3 Invoco al Dios Altísimo,

al Dios que hace tanto por mí.

4 Desde el cielo me enviará la salvación, /

confundirá a los que ansían matarme,

enviará su gracia y su lealtad.

5 Estoy echado entre leones

devoradores de hombres;

sus dientes son lanzas y flechas,

su lengua es una espada afilada.

6 Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.

7 Han tendido una red a mis pasos,

para que sucumbiera;

me han cavado delante una fosa,

pero han caído en ella.

8 Mi corazón está firme, Dios mío,

mi corazón está firme.

Voy a cantar y a tocar:

9 espierta, gloria mía;

despertad, cítara y arpa,

despertaré a la aurora.

10 Te daré gracias ante los pueblos, Señor,

tocaré para ti ante las naciones:

11 por tu bondad que es más grande que los cielos,

por tu fidelidad que alcanza a las nubes.

12 Elévate sobre el cielo, Dios mío,

y llene la tierra tu gloria.


ANT.:





ANT. 4:

Semana impar




Cántico AT 7

Jdt 16,2-3.15-19

2 ¡Cantad a mi Dios con panderos,

celebrad al Señor con platillos,

con un cántico nuevo,

invocad y ensalzad su nombre!

3 Porque el Señor es un Dios que pone fin a las guerras,

su nombre es el Señor.

15 Cantaré a mi Dios un cántico nuevo: /

16 Señor, tú eres grande y glorioso,

admirable en tu fuerza, invencible.

17 Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste, y existió;

enviaste tu aliento, y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

18 Sacudirán las olas los cimientos de los montes, /

las peñas en tu presencia se derretirán como cera,

19pero tú serás propicio a tus fieles.


Se repite la antífona



Semana par




Cántico AT 3

1 S 2,1-10

1 Mi corazón se regocija por el Señor,

mi poder se exalta por Dios,

mi boca se ríe de mis enemigos,

porque gozo con tu salvación.

2 No hay santo como el Señor,

no hay roca como nuestro Dios.

3 No multipliquéis discursos altivos,

no echéis por la boca arrogancias,

porque el Señor es un Dios que sabe,

él es quien pesa las acciones.

4 Se rompen los arcos de los valientes

mientras los cobardes se ciñen de valor;

5 los hartos se contratan por el pan,

mientras los hambrientos engordan;

la mujer estéril da a luz siete hijos,

mientras la madre de muchos queda baldía.

6 El Señor da la muerte y la vida,

hunde en el abismo y levanta;

7 da la pobreza y la riqueza,

humilla y enaltece.

8 Él levanta del polvo al desvalido,

alza de la basura al pobre,

para hacer que se siente entre príncipes

y que herede un trono de gloria;

pues del Señor son los pilares de la tierra,

y sobre ellos afianzó el orbe.

9 Él guarda los pasos de sus amigos, /

mientras los malvados perecen en las tinieblas

-porque el hombre no triunfa por su fuerza-.

10 El Señor desbarata a sus contrarios, /

el Altísimo truena desde el cielo,

el Señor juzga hasta el confín de la tierra.

Él da fuerza a su Rey,

exalta el poder de su Ungido.


Se repite la antífona



ANT. 5:




Salmo 149


1 ¡Aleluya!

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

2 que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey.

3 Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

4 porque el Señor ama a su pueblo,

y adorna con la victoria a los humildes.

5 Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

6 con vítores a Dios en la boca,

y espadas de dos filos en las manos;

7 para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

8 sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

9 Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles. ¡Aleluya!


Se repite la antífona


LECTURA BREVE Rm 6,8-11

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.



RESPONSORIO BREVE



O bien:





O bien ad libitum:





ANT. BENEDICTUS



O bien:




Cántico NT 2: Benedictus

Lc 1,68-79

68 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69 suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

70 según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71 Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72 realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

73 y el juramento que juró

a nuestro padre Abrahán.

74 Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75 le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76 Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, /

porque irás delante del Señor,

a preparar sus caminos,

77 anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79 para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.


Se repite la antífona



SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN Se toma del día correspondiente



VERSÍCULO FINAL



O bien:



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