VÍSPERAS


VIERNES



VERSÍCULO INTRODUCTORIO




O bien




HIMNO






2.- Qui magna rerum córpora,

dictu iubéntis vívida,

ut sérviant per órdinem

subdens dedísti hómini.


3.- Repélle a servis tuis

quicquid per immundítiam

aut móribus se súggerit,

aut áctibus se intérserit.


4.- Da gaudiórum prǽmia,

da gratiárum múnera;

dissólve litis víncula,

astrínge pacis fœdera.


5.- Præsta, Pater piíssime,

Patríque compar Únice,

cum Spíritu Paráclito,

regnans per omne sǽculum.

Amen.


TRADUCCIÓN

Oh Dios, que modelaste al hombre

y disponiendo de la creación entera,

ordenaste que también la tierra produjese

los reptiles y las fieras.


Incluso los irracionales más grandes,

animados al conjuro de tu mandato,

los quisiste sometidos al hombre,

idóneos para que a su modo le sirvieran.


Destierra, Señor, cuanto de inmundo

se haya podido infiltrar

en las costumbres

y en los actos de tus siervos.


Danos el premio de la alegría,

el regalo de la gracia;

y al romper el lazo de las discordias,

estrecha los vínculos de la paz.


Concédenoslo, Padre misericordioso,

que con tu Hijo Unigénito,

y el Espíritu Paráclito,

reinas por los siglos de los siglos.

Amén.




O bien:




2.- La variedad de todo lo viviente, / por tu designio al hombre se somete,

y al transformar y trabajar tu obra, / el ser en tu imagen se convierte.


3.- Repele el mal deseo y lo bajo, / que daña y perturba a tus siervos,

el celo que desvía sus acciones, / la envidia que su oración disipa.


4.- El premio del eterno gozo dales, / concede el don de la infinita gracia,

deshaz los vínculos de la discordia / y la unión de paz fraterna afianza.


5.- A Ti la gloria, amigo de los hombres, / al Hijo encarnado por nosotros,

al Santificador de lo creado, / ahora y por los siglos infinitos. Amén.


SALMODIA


ANT. 1:




Salmo 143


1 Bendito el Señor, mi Roca, /

que adiestra mis manos para el combate,

mis dedos para la pelea;

2 mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.

3 Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?,

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

4 El hombre es igual que un soplo,

sus días, una sombra que pasa.

5 Señor, inclina tu cielo y desciende,

toca los montes, y echarán humo,

6 fulmina el rayo, y dispérsalos,

dispara tus saetas y desbarátalos.

7 Extiende la mano desde arriba: /

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,

de la mano de los extranjeros,

8 cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

9 Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

10 para ti que das la victoria a los reyes

y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,

11sálvame de las manos de extranjeros:

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

12 Sean nuestros hijos un plantío,

crecidos desde su adolescencia;

nuestras hijas sean columnas talladas,

estructuras de un templo;

13 que nuestros silos estén repletos

de frutos de toda especie;

que nuestros rebaños a millares /

se multipliquen en las praderas,

14y nuestros bueyes vengan cargados;

que no haya brechas ni aberturas,

ni alarma en nuestras plazas.

15 Dichoso el pueblo que esto tiene,

dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.


Se repite la antífona


ANT. 2:




Salmo 140


1 Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

2 Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

3 Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

4 no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

5 Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, /

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;

yo seguiré rezando en sus desgracias.

6 Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

7 como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

8 Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

9 guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

10 Caigan los impíos en sus propias redes,

mientras yo escapo libre.


Se repite la antífona


ANT. 3:




Salmo 141


2 A voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor;

3 desahogo ante él mis afanes, /

expongo ante él mi angustia,

4mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos, /

y que en el camino por donde avanzo

me han escondido una trampa.

5 Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adonde huir;

nadie mira por mi vida.

6 A ti grito, Señor, /

te digo: “Tú eres mi refugio

y mi lote en el país de la vida”.

7 Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

líbrame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo;

8 sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos,

cuando me devuelvas tu favor.


Se repite la antífona


ANT. 4:




Salmo 26


[1 El Señor es mi luz y mi salvación,]

¿a quién temeré? /

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

2 Cuando me asaltan los malvados,

para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.

3 Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

4 Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

5 Él me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca,

6 y así levantaré la cabeza

sobre el enemigo que me cerca.

En su tienda sacrificaré /

sacrificios de aclamación:

cantaré y tocaré para el Señor.

7 Escúchame, Señor, que te llamo,

ten piedad, respóndeme.

8 Oigo en mi corazón: “Buscad mi rostro”. /

–Tu rostro buscaré, Señor,

9no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio;

no me deseches, no me abandones,

Dios de mi salvación.

10 Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

11 Señor, enséñame tu camino, /

guíame por la senda llana,

porque tengo enemigos.

12 No me entregues a la saña de mi adversario, /

porque se levantan contra mí testigos falsos,

que respiran violencia.

13 Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

14 –Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.


Se repite la antífona


ANT. 5:




Cántico NT 21

Ap 15,3-4

3 Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

4 ¿Quién no temerá, Señor,

y no glorificará tu nombre?

Porque tú sólo eres santo, /

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán ante ti,

porque tus juicios

se hicieron manifiestos.


Se repite la antífona



LECTURA BREVE I Rm 15,1-3

Nosotros, los robustos, debemos cargar con los achaques de los endebles y no buscar lo que nos agrada. Procuremos cada uno dar satisfacción al prójimo en lo bueno, mirando a lo constructivo. Tampoco Cristo buscó su propia satisfacción; al contrario, como dice la Escritura: “Las afrentas con que te afrentaban cayeron sobre mí”.



LECTURA BREVE II 1 Co 2,7-10a

Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.” Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu.



LECTURA BREVE III St 1,2-4

Hermanos míos: Teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas. Sabed que, al ponerse a prueba vuestra fe, os dará constancia. Y si la constancia llega hasta el final, seréis perfectos e íntegros, sin falta alguna.



LECTURA BREVE IV Rm 8,1-2

Ahora no pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues, por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.



RESPONSORIO BREVE I



O bien:





RESPONSORIO BREVE II




O bien:





ANT. MAGNÍFICAT:




O bien:




Cántico NT 1: Magníficat

Lc 1,46-55

46 Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47 se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

49porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo, /

50 y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

51 Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52 derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53 a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54 Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

55 –como lo había prometido a nuestros padres–

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Se repite la antífona


SÚPLICA DE LA LETANÍA Y PADRE NUESTRO



ORACIÓN I

Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera. Por nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN II

Oh Dios, que, de una manera admirable, has manifestado tu sabiduría escondida, con el escándalo de la cruz, concédenos contemplar con tal plenitud de fe la gloria de la pasión de tu Hijo que siempre nos gloriemos confiadamente en la cruz de Jesucristo. Que vive y reina contigo.


ORACIÓN III

Señor, Padre santo, que quisiste que Cristo, tu Hijo, fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en sus padecimientos, nos gocemos también en la revelación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN IV

Dios omnipotente y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como hostia viva. Por nuestro Señor Jesucristo.


R. Amén.


VERSÍCULO FINAL




O bien: